Hoy traigo ganas de escribir.
- Angie Velesandino

- 4 oct 2022
- 2 Min. de lectura
Hoy traigo ganas de escribir.
De la vida, de sus interminables enseñanzas, de lo importante que es tener personas de gran valor y calidad humana cerca nuestro para sobrevivirla. De los efímeros momentos de plenitud y su persistente contraparte.
Tengo ganas de escribir que hay días que me siento a punto de reventar con tanto sentimiento que me provocan viajes a los recuerdos. La melancólica nostalgia me invade de un momento a otro y me sumergo en las sensaciones entremezcladas de un pasado difuso y un presente que añora.
Hay recuerdos demasiado intensos para tolerarlos en una sentada, y tengo que dosificarlos para procesarlos con la atención que merecen. Hay otros que como centellas, iluminan mi mente generando una sonrisa involuntaria.
Tengo ganas de escribir que tantas veces he querido darme por vencida. Tirar la toalla, la piel, el alma. Decir "hasta aquí llegué" y permitir que el mundo siga su curso sin cargarme a cuestas. Que la mitad del tiempo tengo un nudo en la garganta y el estómago con los que vivo, duuermo y sueño. Que cada vez son menos con los que puedo desanudarme sin sentirme culpable por ser quien soy. Y cada vez, con cada año y cada cicatriz, me importa menos.
Que esta alma libre que es incontenible, incontrolable, insumisa y rebelde, también es tierna, extremadamente sensible, frágil y adaptable. Que mi fuego me arrebata de mí misma en ocasiones. Y que a pesar de que los años me han hecho aprender a controlarlo, no puedo ni quiero evitar arder cuando soy feliz. Me incendio a carcajadas y en llanto. Me avivo en abrazos y caricias. Y tantas veces he tenido que juntar las cenizas para hacer espacio a fuegos que quieran arder conmigo.
Que hay pasados que sin duda borraría completamente para escribir de nuevo. Y presentes que me siguen sobrepasando sin importar la sabiduria de la experiencia que la vida otorga.
Que en veces siento que el mundo puede ser mío y me lleno de un poder interno que me hace querer perseguirlo y domesticarlo con un abrazo largo y apretado. Y otras me siento tan insignificante como una partícula de polvo. Vagando en el espacio, sin rumbo ni propósito.
Quisiera poder transmitir a través de mis palabras que a pesar de haber comprando esta noción de desear ser 'única', reconozco que soy exactamente igual a todos los otros seres que me rodean. Y eso me conecta. Y me hace más vulnerable... y lo sé y me gusta. Así no me siento tan sola cuando los que he amado han tenido que marcharse.
Escribo para dejar algo detrás de mí, además de mi cuerpo cuando perezca.
La sensación expresiva de mi pensamiento, mi emoción a través de las palabras, de la pintura escrita.
Escribo para conectar con otros. O tal vez solo conmigo.
Ave Sandino
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